El chico extraño

Había una vez un chico tan extraño que nunca nadie le hablaba. Sus únicos amigos un grillo y una araña. Su único objetivo, conseguir su sueño, aquél que lo atormentaba, encontrar a alguien que lo quisiera. Y con la música de su fiel amigo y el frágil movimiento de su querida amiga esperaba.
Se sentaba en una silla al lado de la gran ventana cuyos grandes cortinajes, en las tardes ventosas de invierno, cubrían la escuálida figura del pobre y solo chico extraño. Su mirada distraída, que en un principio se posaba en la nada, se posaba ahora sobre una carta empezada sobre la mesa de madera que en el centro de la sala se encontraba.
"Querido nadie..." comenzaba, aquél chico extraño amigo de la araña y el grillo no escribía amigas cartas sino cartas de suicidio. “Me disculpo por no esperarte más tiempo, han cambiado los planes y me dirijo al infierno. Por favor cuida de mis amigos, los dejo solos en esta casa…”. “Nunca quise, nunca amé, tan sólo viví en la nada. Ahora me despido hasta nunca, hasta nunca amiga nada" el chico extraño firmó la carta, la selló con lacre negro y estampó sobre él el sello de plata. Dejó reposar la carta sobre la mesa y se dirigió hacia la ventana, aquella que fue mudo testigo de las tardes en que esperaba encontrar quien lo quisiera tal como era por dentro y no por fuera.
Quitó la silla y colocándola a un lado del sofá donde su amigo el grillo dormía le dedicó una tierna sonrisa, se volvió entonces para ver a su amiga la araña que dormitaba pendiendo de un fino hilo que colgaba del techo. "Adiós amigos adiós, vosotros habéis sido lo único que he tenido y los que siempre me habéis escuchado, pero es hora de cumplir los hados del destino y convertirme en cadáver olvidado". El ventanal se abrió de golpe invitándolo a acercarse, él se acercó con paso firme sin intimidarse y al llegar hasta él subió la pequeña altura y sin temor y con premura alzó un vuelo sin alas que terminó en aterrizaje forzoso contra el suelo y estrepitoso.
El ruido fue tan fuerte que sus amigos se despertaron, el grillo de un salto llegó al marco de la ventana y la araña con un balanceo se soltó de su tela y flotando por los aires llegó al lado del otro insecto. Sus ojos se quedaron muy abiertos y en sus rostros se dibujó una expresión de horrible espanto, no podían creerlo, entonces se miraron fijamente y sin dudar fueron a su encuentro.
Pero cuál fue su sorpresa que al acudir donde el ruido no encontraron a su amigo muerto sino algo aturdido "¿Qué pasó?" le preguntaron, el chico se incorporó confundido "Ahora entiendo lo ocurrido, porqué no venia nadie y porqué he fracasado en mi suicidio. Yo ya estaba muerto de antes pero no lo había asumido".
Y aquí termina la historia de aquel extraño chico, que vivía solo en una gran casa junto a una araña y un grillo.
Chico Extraño es propiedad de Adriana "Lady Astaroth" Seco Rubio, para su utilización consultar previamente con la autora
Posted at Saturday, August 13, 2005 by astaroth_666